La lectura es una
actividad que no puede acabarse; promoverla entre los niños y jóvenes de hoy,
es una responsabilidad sin fronteras y ni responsables particulares: es una
necesidad que todos deben tratar de solventar.
Pero bien, aunque
es claro que lo que se ha convertido en una lucha para que las generaciones
contemporáneas recuperen la aceptación y el gusto por la lectura, no puede
detenerse, ni rendirse, también es cierto que las herramientas audiovisuales e informativas que en la actualidad brindan
las tecnologías de punta, a través por ejemplo de las denominadas Tics, pueden
y deben aprovecharse en los procesos formativos, educativos y de asimilación de
conocimientos.
Y no hay que
profundizar no investigar demasiado para llegar a la conclusión de que en medio
de todo ese mar de propuestas digitales y virtuales, la cinematografía vuelve a
aparecer, vital, renovada y convincente, como una pieza que se puede considerar
fundamental en este proceso y que además está a la mano; que, casi que como una
consecuencia ineludible, los docentes y también los padres de familia están llamados a utilizar en los procesos
formativos de los jóvenes, en las diversas áreas del conocimiento, con la
certeza de que alcanzarán objetivos interesantes en cuanto a asimilación,
comprensión y aplicación temática.
Uno de los elementos
que aflorará entre los estudiantes, una vez que se plantea una propuesta
pedagógica soportada en la
cinematografía, es la favorable disposición. Es indudable que ver una película
es una actividad que los jóvenes de todos los tiempos siempre han desarrollado con gusto.
Ese ambiente
favorable debe ser aprovechado al máximo
por los docentes para desarrollar estrategias que incluyan pasos fundamentales
como la preparación para ver una
película, el acompañamiento a lo largo de la proyección y la ampliación temática con otras fuentes,
como textos, conferencias, etc.
Los profesores que
apliquen esta estrategia deben tener siempre presente que lo que se está
formulando es una iniciativa alrededor de un lenguaje, que siempre ha estado
ahí, pero que apenas ahora se comienza a darle método. Un lenguaje que no puede aplicarse manera aislada, sino
que debe complementarse con los que usan de manera histórica, como la lectura y
la escritura, básicamente.
Cine en los colegios: es necesario implementar metodologías
En algunas naciones
de América latina, como Chile, Argentina y México, para solo citar a algunos
países, el desarrollo de actividades pedagógicas y académicas basadas en el cine tienen alguna
trayectoria y las metodologías de aplicación van tomando forma.
En casos opuestos,
en otros países de la misma esfera, como
Colombia, por ejemplo ha sido casi que imposible que el Estado le dé una mirada
seria a esta propuesta, en gran parte porque los educadores y también los administradores de colegios
(privados en su mayoría) han utilizado el cine como actividad meramente
recreativa y muchas veces también como un recurso supletorio. A nivel estatal
la implementación de una estrategia en este sentido requiere con antelación de
la voluntad política y el interés de los dirigentes, lo cual no se ha podido
lograr.
Proyectos como cine
foros y cine clubes escolares son una
buena forma de comenzar a darle estructura, consistencia y perdurabilidad a
esta herramienta pedagógica, que también puede utilizarse como elemento para la
conciliación, la convivencia y la tolerancia.
Se sabe por ejemplo
que un conflicto entre estudiantes de
dos colegios privados del norte de Bogotá, capital de Colombia, se comenzó a
superar cuando dos profesores de las dos instituciones se pusieron de acuerdo
para proyectar, cada uno en la institución en la que laboraban, una película relacionada con el tema y luego programaron un debate académico
alrededor de la misma, con la participación de los muchachos involucrados. Los
resultados alcanzados dio pié para notables cambios de actitud entre los
estudiantes, que inclusive se pusieron de acuerdo para continuar promoviendo
este tipo de eventos extra académicos.
Aprovechamiento pedagógico del cine que se ve en familia
Como herramienta
para la educación, el cine trasciende los colegios y demás instituciones
formativas, para llegar hasta el hogar. En efecto, como una actividad familiar
con fines formativos, puede sustentarse en la apreciación de una película en la
que se trate el tema que se quiere plantear, deje algunas enseñanzas y sobre
todo, que permita el diálogo complementario, antes de extraerse las
conclusiones esperadas y el inicio de la aplicación de lo asimilado.
Son amplias las
alternativas en este campo, por lo que la cinematografía disponible debe ser clasificada y descrita con este
objetivo. La elaboración de sinopsis pedagógicas de películas que se pueden
utilizar con fines formativos, debe asumir un proceso metódico y continuo, ya
que esa es la información que alimentará los currículos de los profesores y las
intenciones familiares de padres e hijos.
Víctor Chaves Rodríguez


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